| De hecho que la realidad campesina es compleja y no es nada fácil comprenderla. Desde que tuve uso de razón llevo en cuenta mis experiencias vividas. Mi comunidad y mi valle estuvo vestida de una flora nativa y fauna silvestre, que hoy en día se encuentra todo deteriorado por la mano del hombre y por los fenómenos de la naturaleza, pero nada es imposible para poder revertirlo con la decisión, voluntad, ciencia y capacidad del hombre y cambiar la pobreza en que vivimos. El Proyecto MARENASS llega a mi pueblo justamente cuando los comuneros trabajaban lentos y no había entusiasmo en el trabajo. Llega para un nuevo cambio. Mi persona es nombrada como Yachachiq en el año 200. Escuché detenidamente las palabras de los profesionales del Proyecto, pero aún no estaba convencido, hasta que me invitaron a una pasantía. Yo pensé que sería un paseo como turistas, pero fue todo al contrario: en otras palabras era una capacitación productiva, porque hemos estado en otras comunidades donde han trabajado otros proyectos internacionales, y es un éxito. En comunidades donde el campesino ha decidido cambiar el modo de vivir. El profesional capacita a comuneros líderes en diferentes rubros, y ellos se encargan de comunicar a la masa campesina todo lo que han aprendido. Con esa capacitación mi persona tomó cartas en el asunto para cambiar y manejar todos los recursos de nuestros alrededores. También participé en otras pasantías. Ahora he trasmitido a mi comunidad todo lo que aprendido, y lo estoy demostrando a manejar adecuadamente los recursos naturales, ya sea en suelos, agua, plantas medicinales, y otros. Yo creo que así cambiaremos nuestras vidas porque no dejaremos que nuestros suelos se erosionen, el agua se pierda, nuestras plantas se sequen, nuestros animales se mueran, y que saldremos de la pobreza. ¿Qué aprendí? Hay mucho que aprender, por eso no hay que ser desconfiado. Las pasantías son buenas porque uno aprende para la chacra y no es viaje de turistas.
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